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jueves, octubre 6, 2022

Rafting: ¿Qué es, por qué engancha y dónde se puede practicar?

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Es, sin duda, uno de los deportes que más de moda está en los últimos años en nuestro país. Ya es ampliamente conocido, pero llamamos rafting al descenso de un río, a través de sus aguas bravas, por medio de una barca neumática de gran resistencia a los golpes. Lógicamente, es una práctica más habitual en los meses de verano, ya que el contacto con el agua fría es constante. Sin embargo, muchos aficionados que se inician con el calor, repiten en condiciones de temperatura menos óptimas, pero igualmente atractivas.  

Porque el rafting engancha. Cualquiera que lo haya probado sabe de lo que estamos hablando. No solo por el evidente ejercicio físico que supone, sino porque, al ser un deporte que se realiza en grupo y en plena naturaleza, fortalece las relaciones personales. Por este motivo, cada vez más empresas organizan experiencias de rafting para fomentar el buen rollo entre los trabajadores de las compañías. Cumpleaños, despedidas de soltero y de soltera o celebraciones familiares también tienen lugar cada vez más en estos entornos.

Las embarcaciones que se suelen utilizar para hacer rafting cuentan con una capacidad de entre 6 y 8 personas y a los participantes les suele acompañar siempre un timonel, que hace las funciones de guía como perfecto conocedor del río que es. Un casco, un chaleco salvavidas, neopreno y unas zapatillas que cuenten con suela de goma conforman el vestuario imprescindible para cualquiera que quiera estrenarse en la práctica del rafting.

Uno de los principales atractivos de este deporte de aventura es la única y espectacular visión que se consigue desde dentro de un río. Todos estamos acostumbrados a verlos, tanto en terrenos llanos como en otros más escarpados, pero la experiencia que supone estar inmerso en ellos no tiene parangón. Todo se ve diferente desde dentro del río.

La práctica del rafting cuenta con diferentes niveles de dificultad. Desde el que se desarrolla en aguas planas, ideal para principiantes, hasta la clase VI, que cuenta como protagonista un río no navegable con impresionantes corrientes que pueden voltear con facilidad tu embarcación. Estos últimos recorridos, nada recomendables, son similares a esos que vemos en las habituales competiciones olímpicas de aguas bravas, donde los palistas españoles acostumbran a conseguir excelentes resultados.

Y es que España es un país ideal para hacer rafting. El terreno montañoso y los ríos caudalosos lo convierten en un auténtico paraíso para esta práctica que, año tras año, gana adeptos sin parar. Las aguas pirenaicas, por ejemplo, las que permiten hacer rafting por Llavorsí, en Lleida, son las que ofrecen recorridos de máxima dificultad, aunque también en ríos andaluces está asegurada la diversión en un deporte al que, ojo, nunca debemos dejar de respetar ya que se desarrolla en un entorno natural y salvaje de comportamiento completamente imprevisible.

También se puede hacer rafting en las cercanías de Madrid, con lugares espectaculares para disfrutar de nuestro deporte favorito. Las estribaciones del Sistema Central proporcionan ríos con elevado caudal y cierta pendiente que pueden hacer las maravillas de quien se quiera introducir en el apasionante mundo del rafting o quien, después de haberlo hecho, sienta la llamada de la naturaleza y el deporte. 

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